Los cacos se gustan. En Valladolid, en el bar Imperial, cazaron a cuatro que huían después de desvalijar la caja y zamparse varias tortillas de patata, dos kilos de filetes y una bandeja de albóndigas con tomate. Iban tan sobrados que antes de huir se metieron entre pecho y espalda una cena que riánse ustedes de la panzada del Sin Rostro en los baños termales de la bruja Yubaba. En Cataluña, tres cuartos de panceta: convencidos de que la policía es tonta, los jueces unos cebollinos y el país una pura descomposición, la gente creyó que podía chulear a todo dios. Por si fuera poco tenemos que apechugar con el bromazo de la política nacional, malvendida a los postores de la desigualdad. Sometida a la tiranía de los que spiran a separarse de sus vecinos porque no les gusta su acento. Porque huelen mal. Porque su abuela no era una gran señora. Porque nosotros llegamos antes. Porque me sale. Porque yo lo valgo. Mientras, en Las Salesas, van y vienen los testigos propuestos por las defensas para demostrar que todo aquello, oiga, fue espontáneo y Eva no quería, señora. Al juicio llegan los orondos mohicanos de la posmodernidad. El rumor de que a Miquel Iceta, que no ha hecho otra cosa en su vida que vivir del momio y trabajar al servicio de la causa nacionalista, lo han propuesto de presidente del Senado. Menos mal que una vez que toman asiento enfrentan unos mecanismos concebidos por adultos. Este intercambio entre un lechuguino y Marchena.
-¿Puedo comentar un tema?
-Dígame por favor.
-Yo había solicitado poder declarar en catalán.
-Sí, efectivamente hay un escrito, pero sepa usted que en este acto todo está reglado, absolutamente todo, hasta el lugar donde usted se sienta, y una de las cosas regladas es el idioma en el que se desarrolla este acto procesal, por más respeto que le tengamos a la lengua catalana la ley exige que este acto se desarrolle en castellano, en consecuencia usted tiene el deber de responder en castellano.
Más adelante, y ante las preguntas de la acusación particular.
-Quería dejar constancia de que respondo por imperativo legal a la acusación particular.
-Pero, fíjese don Joan, que todo lo que está pasando aquí es por imperativo legal. Usted ha respondido también a las preguntas como testigo porque tiene el deber de declarar, ha respondido a las preguntas del ministerio fiscal porque tiene el deber de declarar, de la abogacía del Estado… todos estamos aquí por un imperativo legal.
-[Con un hilo de voz] Correcto, gracias.
-Responda por favor a la acción popular.
En otro momento el testigo refirió que al aparecer los Mossos «les dijimos que no les dejaríamos pasar, que intentaríamos impedirlo pasivamente y pacíficamente». Pasivamente, pacíficamente, los vecinos, 100, 200, 300 según relatan ellos mismos, se situaron delante de las puertas e hicieron lo posible para evitar que la policía accediera a los centros de votación. Cómo sería de natural que la gente llegaba y se quedaba atónita de encontrar por arte de birlibirloque todo el material listo, las papeletas, las urnas, etc.
Y así echamos las tardes.
Atrapados en el kindergarten mental donde opera esta gente. Hasta que Marchena, más por piedad que otra cosa, trata de ahorrarles el ridículo de cada día.

Julio Valdeón

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