Continua el circo alrededor de la actriz y directora Asia Argento. Machacada por el actor Jimmy Bennett por mantener relaciones sexuales cuando frisaba 17 años y 3 meses y ella 37. Argento pactó unos dineritos, 380.000 dólares, para evitar la denuncia de quien, como cualquier víctima de una agresión, esperó un lustro y, cuando al fin reunió el obligatorio coraje, pasó de acudir a comisaría, si total, y escribió una carta en plan la bolsa o la vida. Argento ejercía como uno de los rostros más afamados del movimiento #MeToo. Fue una de las primeras mujeres en acusar al productor Harvey Weinstein de abusos sexuales. Aseguraba que el productor le practicó un cunnilingus no consentido cuando ella tenía 21 años. Nunca negó que tras la supuesta agresión mantuvieron durante años una relación íntima. Una confesión potencialmente dañina, pues servía como munición para los partidarios del blanco/negro. Además, la ferocidad dialéctica de Argento, aquella alegría para dividir el campo entre justos y mártires, impíos y verdugos, debilitó hasta casi anularlos sus propios anticuerpos. Por diferencia de edad, y por las cualidades de su relación personal y profesional con Bennett, estaba condenada a la muerte civil de trascender lo suyo. Bastaba con que alguien agitara sus propias tesis. El primero en tritularla, al aplicar con normalidad su modus operandi y una vez solventada la inevitable confusión, el #MeToo. Interesados sus líderes en demostrar que no habrá paz para los malvados, sean quienes sean, ni otra pedagogía que la que pueda derivarse del nimbado amanecer sobre las dulces tapias del cementerio.
Argento ha hecho público un comunicado donde explica sentirse «impactada y dolida tras leer una información absolutamente falsa». «Nunca he tenido ninguna relación sexual con Bennett». De paso comenta que el actor sufría problemas económicos. De hecho denunció a sus padres por malversar su dinero. Lo explicó él mismo en su demanda. Argento conjetura que Bennett le pidió fondos porque su pareja de entonces, Anthony Bourdain, «era un hombre que aparentaba tener mucha riqueza y tenía que proteger su reputación pública». Fue él quien se ocupó del asunto «a condición de que no sufriéramos más intrusiones en nuestra vida». Añade que no tiene otra opción que negar las acusaciones, «falsas», al tiempo que anuncia «todas las iniciativas necesarias para protegerme en los ámbitos adecuados».
Al mismo tiempo el tabloide TZM publicaba capturas de una conversación entre dos móviles. El supuesto diálogo entre Argento y un amigo. «La gente no sabe nada», dice, «sólo lo que escribió el NYT. Y sólo revela una parte. La carta del chantaje. El chaval cachondo saltó sobre mí». Por cierto, sí: «Tuve sexo con él». Afirma poseer correos electrónicos de Bourdain donde aconseja pagar. También de su abogada, Carrie Goldberg, que «siempre quiso que fuéramos a la prensa y mostrásemos la extorsión». Su amigo recomienda, antes que nada, que muestre los extractos bancarios de las cuentas de Bourdain y, por supuesto, evidencias de que ella rechazó los avances de Bennett en algún momento previo a que se acostaran. Tras explicar que piensa filtrar dichas pruebas a través de un amigo que trabaja en el Guardian, el delirio Rimbaud: fantasea con escapar a África si pierde su trabajo. También recuerda que cuando tenía 17 años inició una relación amorosa con un hombre de 33.
El padre de Asia, el cineasta Dario Argento, habló con La Stampa. Duda de la historia contada por Bennett, «aunque tenemos que esperar a ver si las acusaciones son ciertas, cosa que dudo». Especula que todo sea un montaje. Que estén detrás los abogados de Weinstein. Se trataría al fin de un intento de desacreditar a Asia. El ministro del Interior del gobierno italiano, el racista Matteo Salvini, ha aprovechado para opinar del asunto en redes sociales. «¿Esta es la «dama» que me insultaba cada dos minutos y me llamaba racista? Madre mía, qué triste».
Los productores de un programa italiano de tv, en el que Argento iba a actuar como jurado, dicen que será despedida si se confirma que tuvo sexo con un chico de 17 años y 3 meses.
En Italia la edad de consentimiento sexual es de 14 años.
16 «quando il colpevole sia l`ascendente, il genitore anche adottivo, il tutore, ovvero altra persona cui, per ragioni di cura, di educazione, di istruzione, di vigilanza o di custodia, il minore è affidato o che abbia, con quest`ultimo, una relazione di convivenza».
También es de 16 años en 30 estados de EEUU, 17 en 9 y 18 en 12 (y entre esos 12, California).
