Seguir la manifestación del sábado en Barcelona provocaba eczemas en cualquier espectador adulto. Han pasado ya dos días, tres cuando lean esto, y soy incapaz de no regurgitar el pasmo. Las autoridades demoradas a varios kilómetros de la cabecera. No sea que los niños interpelen por el significado de la democracia representativa. El grito, tan repetido, que niega el miedo. […]
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