Al narcotizado y seboso tendido musical de primeros de los 90 se asomó un músico catalán de nariz aguileña, pelo revuelto, andrajos en ristre y lengua de garfio. Se llamaba, se llama, Albert Pla. Ha ofrecido junto al Hudson «un resumen» de su trayectoria. Ha actuado en Queens y se ha visto obligado a suspender el concierto de Brooklyn por […]
Archivado en: El Mundo
