Su nombre, discos, canciones, gozan de una universalidad que abruma a la competencia. Mientras la industria boquea, en los días del caos, cuando todo dios se pregunta que será del negocio y llueve azufre, Amaral se define como “un grupo de rock de Zaragoza”. Enemistado involuntariamente con el sector “cool” de la audiencia, su éxito les permite exuberantes caprichos, como […]
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