Conmueve el odio del separatismo contra Salvador Illa. Sobre todo porque ERC planea un gobierno con el PSC si las cuentas no dan para reeditar el gremlin frentista. Según disponga la aritmética baraja pactar con el golpismo abanderado por Puigdemont o con Illa y los Comunes. Tan dispuesto está a prolongar la parálisis legislativa, adobada con locas soflamas mesiánicas, como a cocinar un gobierno junto a los fascistas que auspiciaron el 155. Por algo será. En cambio el PSC nunca ha contemplado un gobierno con PP y Ciudadanos. Habla, memoria: la última vez que los socialistas fueron de la mano con otros constitucionalistas, aquellas dramáticas elecciones al parlamento vasco de 2001, sus primos del PSV fueron acusados de guerracivilistas, traidores, pirómanos, franquistas, sepultureros, neonazis y enemigos de la democracia, las tierras, las tierras, las tierras de España, los juegos infantiles, el canto de las ballenas, las puestas de sol y el verde aroma a eucalipto de los más mentolados koalas. Cómo sería de grave la enfermedad que en un país donde una organización terrorista asesinaba a decenas de personas cada año las admoniciones fueron dirigidas contra Jaimer Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros, secretarios generales de dos formaciones que no paraban de acumular desmembrados concejales sobre la mesa. Los cautos, los equidistantes, los popes del buen yantar y la mejor cocina sentenciaron entonces que los pactos beligerantes contra la mafia resultaban de un mal gusto indigerible. De vuelta al 2021: los mismos que no admiten el apoyo de Vox sí aceptan en cambio los abrazos de Bildu y ERC. Entre los factores que el PSC y el actual PSOE barajan para decidir o rechazar socios no figura el pasado delincuencial de los albaceas de ETA; tampoco las condenas contra dirigentes de ERC por sedición. Elige tu propia aventura: o bien les importa todo una gónada ovalada, esférica u oblonga, esto es, todo menos gripar el relato que criminaliza al resto del constitucionalismo y les permite fortalecer su gobierno con los que ayer no más les quitaban el sueño, o bien comparten suelo moral e ideológico con los del asesinato por motivos políticos y los protagonistas de delitos contra el orden constitucional. Elige tu propia aventura.

Julio Valdeón

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